lunes 28 de marzo de 2011

En casa

Este fin de semana he sido un londinense más. O al menos, me ha gustado el hecho de pretenderlo.

Siempre he creído que todos pertenecemos a un sitio, ya puede ser en tu barrio de siempre o en la otra punta del mundo. Siempre me arrepentiré de no haberme ido a ese sitio que creo que es mío, a vivir, a la aventura e intentar crecer como persona y vivir una experiencia única.

Nunca he pensado que Londres sea mi sitio, mi ciudad, pero se asemeja mucho a lo que yo creo. Yo siempre me he querido ir a Nueva York, aunque fuera una temporadita corta. Pero nunca he tenido agallas para hacerlo.

El hecho de pretender vivir eso este fin de semana me ha dado mucho que pensar. He jugado a eso, quería hacerlo, aunque no haya tiempo en un fin de semana para poder asimilarlo correctamente. Pero aunque haya sido fugaz, vuelvo con una idea muy clara. Yo ya he encontrado mi sitio, o eso creo. Y ese sitio no es ni Londres, ni Nueva York ni otra ciudad en concreto. Mi sitio es el aquí, mi yo actual y el sitio dónde vivo. Y darme cuenta de esto me ha dado una inyección de fuerza y de ganas de seguir disfrutando el día a día que ni yo me esperaba.

1 comentarios:

Lleonard Pler dijo...

M'ha encantat la conclusió, de fet pensava que diries justament lo contrari i ja t'estava trobant a faltar jejeje. Està molt bé això de trobar el teu lloc, descobrir que la teva vida actual és justament la que volies. Els viatges ja ho tenen, això. Enhorabona! ;)