Lady Gaga se las prometía muy felices pronosticando que su nuevo disco "Born this Way" iba a ser el mejor de la década. Ahora tendríamos que ver a qué década se refería.
Tenemos que empezar por la portada. Bueno, las portadas. La primera, la de la Standard Edition, es un horrible intento de no sé muy bien el qué, en el que Lady Gaga es una motoforme, por decirlo de alguna manera. Cuerpo de moto, y la cara, pues bueno, la que tiene.
En la Deluxe, sale ella en un primer plano, todo y blanco y negro menos los labios, de color rojo. Rojo pasión. Totalmente novedoso (sic) aunque tengo que decir que no me desagrada.

En lo que hace referencia a los singles, Lady Gaga lanzó Born this way como presentación del disco homónimo, y no tuvo la reacción que se esperaba. Su listón estaba muy alto, por la calidad de su Fame Monster, eso lo tenemos claro, y cuando lo pones tan alto, normalmente después la crítica y el público te esperan con ganas.
El llamado cover de "Express Yourself" es un grito a la libertad sexual demasiado explícito, demasiado sencillo, y eso la ha dañado. A Gaga se la consideraba más capaz. Y falló, para la gran mayoría. A mí me parece un buen tema y me ha hecho pasar muy buenos momentos, y creo que siempre la tendré en cuenta para mis playlists del coche o posibles fiestas.
Después vino "Judas", que viene siendo un Bad Romance 2.0 que se queda en 0.5. Hay momentos en los que parece que se está parodiando a ella misma, y eso descoloca. A parte, el vídeo. Decían era el más caro de la historia, pero a mí que me expliquen en que se han gastado tanto dinero porque no lo entiendo.
Como tercer single salió "The edge of glory". Salió yo creo que de forma precipitada, supongo que por la "poca" repercusión de los anteriores. En este nuevo single aparece una Lady Gaga nueva, a la antigua. La canción es un temazo de cabo a rabo. A mí particularmente me recuerda a Pat Benatar y a diferentes artistas de los años 80, y eso es hablar bien de un single al que se le suma el saber hacer de la Gaga.
Luego llegó el disco. Bueno, la filtración.
Empezamos con Marry the night, dónde en los primeros compases nos dice que ella se va a casar con lo oscuro. Ahí viene una de las grandes mentiras de este disco.
Para mí el ejemplo más claro de esa mentira es Bad kids. Los primeros 45 segundos te hacen creer que estás delante de un TEMAZO y cuando estás preparado para el subidón más industrial y chungo de la Gaga que todos esperamos, zas! en todo el oído. La canción potencialmente tremenda se desvanece en un puente y un estribillo decepcionantes.
Y así es, ella te ha prometido que se casaría con la noche, con lo oscuro, y al final parece una fiesta con globos y confeti. Esa Gaga que podría representar a Rumanía en el festival de Eurovisión y que nos dejaría con las bragas por las rodillas se queda a medias.
El disco supone el coitus interruptus más grande desde el Discurso del Método de Descartes. Porque sí, porque nos lo prometió, porque tiene potencial y nos lo demostró, y aquí nos deja a medias.
No podemos obviar temazos como ScheiBe, Government Hooker o Americano, que me parece el mejor despropósito EVER, y me está dando unos momentos de subidón que no son ni medio normales.
Otros como Highway Unicorn (target gay, Gaga?) y Bloody Mary me parecen temazos dignos del Fame Monster, y suben nota a un disco que pese a decepcionar, es un muy buen disco de pop si pasamos por alto las enormes expectativas puestas en él (nuestras propias y las que ella creó).
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