
He hecho un intensivo para acabar la quinta temporada de Dexter, y la verdad es que lo he hecho con bastante desgana.
En la primera temporada nos presentaron a un Dexter frío, calculador, ajeno a los sentimientos humanos, y eso se fue diluyendo poco a poco.
El personaje de Rita, más que irritante, tiene parte de culpa de esa pérdida de carácter del personaje principal, y la trama, el resto.
Las dos primeras temporadas se salvaban. La tercera no. En esa temporada decidí dejarlo porque no merecía la pena que me estuvieran engañando. Que no nos engañen, que nos digan la verdad.
Dexter y su entorno era de lo más normal. Él se fía de las personas, tiene empatía, siente amor por Rita, mira, no. Para eso, me pongo a ver otro tipo de series.
Los nuevos personajes (Ramon!) hacían bajar tremendamente el nivel de la serie, pero como al tiempo leí que la cuarta era bestial, pues lo retomé. Acabé esa infumable temporada como pude y me puse con la cuarta.
John Lithgow bordó el papel de un asesino en serie y me hizo volver a creer en Dexter. El suspense con el que acababa cada capítulo hacía que fuera imposible dejar la temporada a medias. Al final todo se resolvió de la mejor manera y ya quedábamos ansiosos por ver la quinta.
Y ahí, otra decepción. La trama pinta bien. Muy bien de hecho. Alguien descubre a Dexter, se destapa una serie de crímenes que promete ser apasionante. Pero no. Dexter vuelve a no parecer él.
De ahí a que crea que la serie se ha perdido. Debra, un personaje que debería ser secundario, se ha hecho con un peso muy específico en la serie, cosa que podría ser buena, pero para mí no lo es para nada. Masuka sigue sin evolucionar, Angel y LaGuerta ni fu ni fá, Quinn otro que no me dice nada, y al principio me parecía un filón... vaya que nada por aquí, nada por allá.
Todavía me queda un tiempo para reflexionar si empezaré la sexta, si es que la hay, que ahora mismo ni me importa.
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